El drama del enamoramiento y el devenir de la conveniencia amorosa se muestran evidentes cuando se lucha contra un constructo simbólico tan poderoso y tan arraigado al corazón del otro, que aunque le arrastre a la autodestrucción, demerita, disminuye y rechaza el discurso individual mesiánico del pretendiente. Es justo aquí donde el hedonismo y el masoquismo brotan de uno, de otro, o de ambos. La presente consigna aplica para el amante y para el amado; en esa dirección e incluso a la inversa.
lunes, 5 de julio de 2010
Enchilada de Amor-didas
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1 comentarios:
Asi es, nos arrastra a situaciones incomodas, estupidas e incoherentes... pero de manera placentera, y casi siempre, por voluntad propia. Pero que le vamso a hacer ?
Saludos !
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