martes 5 de julio de 2011

Tentempiés

· Las siguientes acciones han sido planeadas por su servilleta para liberar al mundo de los males que aquejan al mundo y han sido publicadas en mi cuenta de Twitter, periódicamente, o séase, de vez en cuando:

La Cruzada Mesiánica #29 se ha vuelto en contra mía: me acaban de regalar una cangurera, de buena marca, pero cangurera a fin de cuentas. Plop.
· Cruzada Mesiánica #30: Poner a la venta las primeras versiones de la muñeca hit de Mattel que apoyen a las niñas con sobrepeso: la Barbie-Q y su inseparable pareja, el Ken-Tucky.
· Cruzada Mesiánica #29: Hacerme del mercado total de productores de cangureras, portafolios de alambritos, estuches para lápices con botones que desplieguen sacapuntas, reglas, etc., y mochilas escolares Samsonite de las cuadradas con broches al frente. Se pondrán de moda de nuevo y me haré rico con mi monopolio
· Cruzada Mesiánica #28: Convencer a los laboratorios famacéuticos de fabricar y distribuir la Pastilla de Chiquitolina. Como parte de la campaña de introducción de producto habrá que eliminar al anciano que resguarda la entrada del Bosque Mágico para neutralizar la competencia en el mercado reductor de personas
· Cruzada Mesiánica #27: Crear una nueva Liga de la Justicia con los ídolos mexicanos, incluyendo desde luego a Tinieblas, el Macho Biónico, el Zorrillito de Caperucita, el Chapulín Colorado y comandándolos: Laura Bozzo.
· Cruzada Mesiánica #25: Iniciar la averiguación previa y el proceso judicial, con todo y arresto forzado (sólo si es necesario y no hay una confesión voluntaria) contra La Curiosidad, por el impune homicidio cometido con dolo y ventaja del Gato, cuyos felinos deudos reclaman justicia y transparencia

· Cruzada Mesiánica #24: Poseer por 5 minutos el poder de la justicia divina, con sólo ese tiempo cambiaria taaaantas cosas!

· Cruzada Mesiánica #23: Recuperar en ei léxico cotidiano palabras como: "gafas", "chifonier", "boruca", "recaudo", "mal de zambito", "discoteca","viruela loca", "vacilón", "gobelino", "sabandija", "chapucero", "lángara", "cassette", "chaviza", "elepé", "palomilla", "qué suave", entre otras que suenan apolilladas... se aceptan sugerencias.
· Cruzada Mesiánica #22: Reunir a Peña Nieto, Mario Marín, Diego Fdz, Crescencio Morales, para hacer una nueva versión de "Chiquilladas", me encantan sus chistes...porque son chistes ¿no?...creo...mmm...sí ¿no?...
· Cruzada Mesiánica #21: Ayudar a los pobres fans de Kalimba, liberarlo de manera clandestina y embarcarlo a Uganda, Ghana, o donde puede confundirse entre la gente. Si la fuga resulta muy complicada, suplantarle en la celda por Johny Laboriel o Zamorita.
· Cruzada Mesiánica #20: Crear un moderno Auschwitz donde se recluirán los niños que se porten mal. Kalimba y Sergio Andrade serán celadores
· Cruzada Mesiánica #19: Realizar modificaciones a los 10 mandamientos y agregar so pena de una despiadada tortura turca:
11. No tornarás tu vehículo a la vuelta de cualquier calle sin poner direccional
12. No harás esperar y desesperar al conductor que aguarda por tu lugar en el estacionamiento de un centro comercial, cine, etc.
· Cruzada Mesiánica #18: Realizar una colecta de pelusas de ombligo para que cuando estén fusionadas, tener una masa enorme que limpie de los mares la contaminación petrolera.
· Cruzada Mesiánica #17: Si E.U. establece la Ley Arizona, nosotros dejaremos de beber té, pero les impondremos la Ley Tabasco: no más salsa!
· Cruzada Mesiánica #16: Hacer una rosca de carne y en vez de monitos de bebé, conseguir fetitos. Será una fiesta inolvidable.
· Cruzada Mesiánica #15: A semejanza de Los Ángeles, California, postular para presidencia a nuestro propio Action Hero: Mario Almada.
· Cruzada Mesiánica #14: Organizar una cuadrilla de notarios para cazar a todos aquellos ciudadanos evidentemente mexicanos cuyo nombre sea "Kevin", "Brandon", "Stephany", etc., y registrarlos nuevamente a la fuerza, con el nombre de algún tlatoani.
· Cruzada Mesiánica #13: Promover el labio leporino como moda y revivir la figura de Johnny Laboriel como sex symbol.
· Cruzada Mesiánica #12: Realizar una colecta para contratar a los Niños Cantores de Viena (o los de Valle de Chalco en su defecto) para cantarle "Las Mañanitas" a Gustavo Cerati, a ver si ya abre los oclayos.
· Cruzada Mesiánica #11: Colectar cuantos miembros se desprendan de las personas durante estas gélidas épocas y armar "señores cara de papa" complétamente orgánicos. Un bonito regalo para dar y compartir ahora que se acerca la Navidad.
· Cruzada Mesiánica #10: Diluir un poderoso supresor absoluto del Super Yo en el ponche navideño de la posada anual de un asilo de ancianos "nice". La verdad... nomás pa ver qué pasa.
· Cruzada Mesiánica #9: Raptar y poner en tratamiento a Marco Antonio Regil, mismo en el que inconsciente, se le tratará para provocar la alopecia artificial. Una vez realizado eso, acordar con el Dr. del Villar, injertar en su calva, una hélice que revoloteé cada vez que sonría.
· Cruzada Mesiánica #8: Institucionalizar en conjunto, con mi agudeza mental y la experiencia de algunos sicarios del narco, una empresa dedicada al embutido de carnes frías de gran calidad. Materia prima requerida: tambos de ácido y absolutamente todos los integrantes de La Academia. Lleve a su "Yahir Acidito".
· Cruzada Mesiánica #7: Contratar a Barbara Blade para que como hace comerciales de Speed Stick, se escabulla en las instalaciones de la comercializadora de Bon Balm para depositar algunos gramos de Ántrax en cada botellita del milagroso bálsamo. A ver si tan chida Carmen Salinas. Probablemente después de eso, Barbara Blade se enamorará de mí
· Cruzada Mesiánica #6: Prometer establecer los derechos de los Ninis para obtener 7.5 millones de votos y con ellos mi diputación. Luego de esto prohibir la existencia de estudiantinas en el pais y hacer de mis simpatizantes un escuadrón de la muerte que elimine a quienes osen formar tan maléficas agrupaciones o bien, a quienes intenten usar el pandero fuera de las épocas decembrinas.
· Cruzada Mesiánica #5: Construir con pico y pala un túnel hasta Palacio Nacional, irrumpir en la galería donde se muestran las osamentas de los héroes patrios, hurtarlos y preparar con ellos, un delicioso caldo de cocido para selectos invitados festejando el Bicentenario. Bon appétit.
· Cruzada Mesiánica #4: Secuestro e intervención quirúrgica de Elba Esther Gordillo y Carmen Salinas para convertirlas en siamesas. Compartirán algún órgano vital y se integrarán a un circo rodante de fenómenos. Su acto sobre la cuerda floja y vestidas de "Aventurera" será todo un éxito.
· Cruzada Mesiánica #3: Sabotear la cuenta bancaria que tiene los fondos para los festejos del Bicentenario y desviarlos para experimentos genéticos en el IPN que resuciten/clonen a Jimmi Hendrix y a Pancho Villa. ¿Iniciativa México?... mis polainas.
· Cruzada Mesiánica #2: Mimetizarme contra la pared del camerino de Ricardo Arjona y una vez a solas, acabar con él a sangre fría haciéndolo parecer un crimen pasional. Ésto para reivindicar al tropo y liberarle de su triste hibernación. Nota Mental: Escapar por el ducto de lavandería envuelto en una sábana.
· Cruzada Mesiánica #1: Infiltrarme en la alineación de la Rondalla de Saltillo para destruirla desde su estructura y liberar al mundo de su macabro yugo romántico.

Taco Nmadre

martes 22 de marzo de 2011

Torta Marciana (Porque se redactó en Marzo)



Crecí con el horroroso concepto navideño ochentero, en el que era necesario adquirir el disco de varias estrellas musicales y actorcetes de poca monta cuyo tiraje fue terriblemente popular entre la población mexicana. Probablemente fui uno de los pocos que nunca lo adquirieron, mas mi deseo y mis encendidas ganas de obtenerlo eran cada vez más exacerbadas porque gracias a mis cualidades de pseudocantante, pertenecía al coro escolar donde entonábamos: “esta Navidad, vamos a dejar, puertas y ventanas, de par en par” mientras nuestras madres (en términos de “progenitoras”) nos veían con ojos humedecidos y aunque berrearamos como un búfalo entre las fauces de un león, consideraban nuestros cantos, divinos.

La navidad crea en nosotros, expectativas acerca de lo que debiéramos tener, a esa edad me vi bombardeado por una horda de spots comerciales de marcas como Mattel, Hasbro, Apache, etc., que llenaban mi cabeza de sueños que crecían en mi corazón como un tumor y que se reforzaban cada 5 minutos en que los bloques comerciales del programa de Chabelo, mostraban a mocosos con cara de niño Dios (digamos, que nuestras caras tenían gran diferencia de pantone) que jugaban alegremente con carritos que recorrían pistas de carreras inmensas y que daban piruetas que lanzaban rayos. O bien podíamos ver a G.I. Joe con su impávida mirada agresiva, quien luchaba contra ejércitos de maleantes y a quien nuestros conflictos caseros infantiles le resultaban (en caso de que dentro de su cráneo de plástico existiera materia gris) totalmente diminutos y sencillos de resolver. En mis ratos ñoños también se me antojaban los juguetes Mi Alegría, juegos de química que probablemente me ofrecieran la posibilidad realizar conversiones dignas de un mítico alquimista, incluyendo la transición de una mascota muerta en una viva, el crecimiento fortuito de un frijol que por falta de agua no creció sobre su algodón en mi experimento de la escuela, o bien que me dotaran de una cantidad impresionante de músculos sin necesidad de ejercicio alguno.

Para las niñas, pues existían pequeños objetos de distintas marcas que les planteaban la triste condición de encaminarlas a ser amas de casa cuando crezcan: un hornito de colores pastel que dizque cocinaba pedazos de masa sintética que podía ingerirse sin ningún problema, también existían una gama increíble de neonatos, bebés plásticos rellenos de aire que podían realizar cualquier desagradable actividad de un ser humano real, desde dormir hasta defecar creando una asquerosa escena donde una niña era feliz limpiando el estiércol de un lactante cuya condición artificial era más propia de una muñeca inflable, que a una niña de carne y hueso. Horribles eran también las muñecas del horror, quienes al recostarles cerraban los ojos y al enderezar su complexión los volvían a abrir. Maquilladas con chapas rojísimas y pestañas prolongadas como prostitutas, llegaba el momento en que el abuso en el balanceo del juguete, ya no cerraba o abría bien los ojos, llegaba el momento en que uno de sus globos oculares ya no abría o le daba un tic horroroso que causaba un miedo inmenso porque tintineaba igualito que un muerto viviente.

En alguna ocasión mi hermano recibió un “patín del diablo”, cuyo nombre provenía de su chillante color, pero que aunque su nominación refiriera al mismísimo Satanás, era tan divertido como caer como costal cada vez que daba uno un mal volantazo. Este objeto nos hizo enormemente felices unos días, hasta que jugando en la calle, alguien lo hurtó dejándonos a la deriva y conformándonos con una bicicleta Apache que había llegado a nuestra casa durante una navidad anterior, y cuya altura ya para esas fechas hacía que mis rodillas y mis codos lucharan por el mismo espacio mientras pedaleaba, además de que el manubrio ya necesitaba un apretón de tuercas porque de repente, la crisis de ver cómo a grandes velocidades (10 km/h era entonces la ruptura de la velocidad supersónica) podía torcerse sin poderse enderezar llevando al conductor a un inminente choque totalmente anunciado.

Pues bien, llega el momento en que uno deja de creer en los ídolos que nos ofrecen juguetes a cambio del buen comportamiento, es decir, que Santa Claus deja de venir por cierta razón. En mi caso, que resulta creo que bastante particular, fue muy sencillo porque a mi jamás me visitó el obeso colorado en cuestión, sino que fue el “Niño Dios” quien me brindaba presentes que no estaban valuados con mi conducta, sino con la capacidad adquisitiva de mis padres. A muy temprana edad comencé a dudar de si un niño con escasos 40 centímetros (porque así aparecía en la mayoría de las ilustraciones con la Virgen María) era la misma persona que un gordo de más de 2 metros, creo que la respuesta era obvia, por lo que alrededor de los 7 años fingí estar emocionado para continuar recibiendo regalos. Algunos alumnos míos me contaron que a ellos, un maestro de primaria les dijo, llegó molesto al salón, y en medio de la sesión escolar, dejó boquiabiertos a algunos y llorosos a otros, y ahora cargan con el sinsabor que les causó el mencionado docente.

Tengo el caso de un alumno que me comentó en petit comité, que descubrió que era su padre quien llevaba los regalos porque siempre huían de la fiesta navideña juntos y luego aparecían nuevamente previo a que los escuincles subieran a ver si ya había llegado el marrano rojo. Cuando los padres de éste, notaron que la mentira no estaba ya funcionado, decidieron de manera jocosa, disfrazarse de roedores gigantes y entrar a su cuarto luego de que éste perdía un diente, para darle dinero y confesarle en medio de tan desagradable espectáculo, que ni Santa ni el Ratón de los Dientes existían, que siempre fueron ellos. Me imagino que el pobre muchacho debe haber quedado “tocadiscos” luego de ver a su padre con unos dientes enormes y una especie de pijama peluda y bombacha, caminando en 4 patas para despertarlo y darle tan desagradable impresión.

Para cerrar el presente escrito, quiero revelar los peores regalos de los cuales supe, fueron entregados en las múltiples historias que etnográficamente investigué. Las numeraré en orden ascendente, dejando el peor regalo, en la primera posición:

5. Calcetines

4. Caja de Galletas Surtido Rico de Gamesa

3. Tamagochi de Pikachu (Cabe aclarar que el joven, aún lo trae de llavero) y que la avanzada tecnología china, puede lograr que se aparee con otro tamagochi de Pikachu.

2. Bolsa de Papas Sabritas (ocupa este lugar, porque a quien le fue regalado, lo solicitó mediante una carta que pendía de su árbol de Navidad)

1. Una camisa que ya le pertenecía y que semanas antes, había sido prestada al primo en cuestión, quien amablemente decidió que devolver la mentada prenda, era un buen regalo. Por ello, la metió en una caja, la forró y arregló para ser entregada tras una larga carcajada.

En la actualidad me dan roña estos festejos, quién sabe y si cuando tenga hijos cambie de parecer, sin embargo, mi mejor regalo ha sido siempre escuchar las miserables historias de quienes han padecido el júbilo por la época y la frustración que se instaura en el lugar donde una sonrisa debería estar. Aunque escuche estas historias en marzo, son mi mejor Navidad.

lunes 8 de noviembre de 2010

Manual de objetos intangibles, inútiles o inusuales #1


Exprimidor de Ojos:

Instrumento con el que se puede liberar la presión ocular provocada por secreciones fisiológicas que en su mayoría, y sin temor a equivocarme, está compuesta de lágrimas que retienen, mediante una oculta conexión con la garganta, lo que comúnmente se llama “nudo”, que no es más que una letra “g” que no ha terminado de pronunciarse a pesar del gran esfuerzo, o de las pocas ganas de hacerlo.

Su uso consiste en ampliar y aseverar la situación o situaciones que provocan el malestar, potenciarlas y traerlas al consciente, vapuleando constantemente las fibras humanas sensibles, presionar los párpados contra la base del ojo permitiendo a las pestañas su humectación. Apoyar el flujo de mucosa nasal, respirar más espaciada y profundamente exhalando en este proceso la mencionada letra “g” combinándola con la vocal que el usuario, prefiera. Recuerde utilizar este instrumento presionando la mandíbula y haciendo muecas como si se estuviera riendo, no tema temblar. Cabe aclarar que su uso, por el bien mental, debe de ser moderado. En caso de no haber mejora, acuda a su psicólogo, loquero o mejor amigo, siempre y cuando éste último no se encuentre en las mismas condiciones.